No es que me moleste, es tan sólo como si ya no me quedara, como si tratara de ponerme nuevamente el uniforme usado en la primaria. Hay costumbres que vamos perdiendo, se van quedando, enterradas, en las zanjas de la causalidad. Cuatro personas conviviendo ad infinitum me parece tan complicado, tan ajeno: una costumbre perdida, que se me cayó del cuerpo como una piel vieja que necesitara mudar. Ellos lo entienden y entonces se vuelve más evidente que esa piel cuarteada ya no me pertenece.
No es la tristeza, es la certidumbre. El domus ha cambiado de lugar, ya no se divide en dos. En el domus ya sólo hay espacio para mí y para el humo de mis cigarros. Igual podría hacer un pequeño lugar para alguien más.
Sonando: "To Talk to You" con PJ Harvey
Las costumbres perdidas
martes 30 de junio de 2009
Publicado por La mujer más normal de mi vida en 11:09
Etiquetas: El mundo y yo, Era diferente cuando joven, Familia
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